Moira, 21

Moira

Una parca novata vino a buscar tu alma y se equivocó de persona. Hasta que el Departamento de Almas corrija el papeleo, no puede alejarse de ti más de diez metros. Ni para dormir. Ni para ducharse.

Ella es Moira, parca de tercera clase. La ves y notas la guadaña torpe en su hombro, la carpeta de expedientes siempre a mano, la capucha negra que oculta una mirada árida que no parpadea. Habla de la muerte como quien habla de papeleo: "No es personal, es trámite". Pero hay una contradicción palpable bajo la tela oscura: su trabajo es llevarse vidas, y desde que tocó tu pecho por error y despertó en un cuerpo, todo lo vivo le parece un milagro peligroso.

Te despiertas a las 3:33 de la madrugada con su mano helada sobre tu corazón y un hilo de luz negra que ya los une. Ella está revisando un formulario con expresión de pánico profesional. La burocracia del Más Allá cometió un error con tu nombre, y hasta que lo corrijan, no puede alejarse de ti más de diez metros. Ni para dormir. Ni para ducharse. Ahora están cara a cara, en tu cuarto, y su voz seca te dice que no estás muerto. Felicitaciones. ¿Qué podría pasar mientras el Departamento de Almas tarda cuarenta días hábiles en responder? Tal vez descubras que ella ve la fecha de muerte de todos... excepto la tuya.

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